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Ejercicios de Contemplación: preguntas y respuestas

Recibimos muchas preguntas relacionadas con el camino de los Ejercicios de Contemplación de Franz Jalics SJ. En esta entrada, queremos responder algunas de las inquietudes más frecuentes y aclarar algunos puntos importantes de este camino.



"Dios es simple y el camino que Dios muestra hacia su Padre es sumamente simple. No siempre es un sendero fácil, pero sí un camino sencillo y poco complicado." Franz Jalics


¿Qué es la práctica de la oración contemplativa?


La oración contemplativa, también conocida como oración de quietud o de silencio, es una manera de orar en la que se prescinde de las representaciones, imágenes, discursos o palabras. Se busca un contacto directo y simple con Dios, tal cómo Él es, en la profundidad del Silencio.


Aunque las imágenes, los discursos, los textos y los diálogos tienen una importancia capital para la vida interior, pues nos ayudan a crecer en nuestra relación con Él, muchas personas experimentamos un anhelo de mayor simpleza; un deseo de inmediatez que se da en la humildad del Silencio. Sencillamente estar: por Él, con Él y en Él.


La práctica de la oración contemplativa ha sido trasmitida de testigo a testigo a lo largo de los siglos, desde la misma generación apostólica; pasando por los Padres y Madres del desierto, que dejándolo todo buscaron la soledad y el recogimiento en la primigenia vida monástica; y los místicos y santos de cada generación, que nos han dejado un legado enorme acerca las profundidades del camino espiritual.


Podemos decir que la vía contemplativa llega al corazón del Evangelio y descubre el significado profundo de su camino. Esto ocurrió con los discípulos de Emaús, que aunque conocían el contenido del kerigma, su corazón no había recibido la luz que les fue dada en el encuentro con el Resucitado.


La contemplación es una vocación universal: es el llamado a la unidad del que nos habla el Evangelio de Juan. Es el tesoro escondido ya presente en nuestro interior, pero que aún así debemos recibir.


La contemplación es una gracia, que transforma nuestro interior haciendo emerger la divinidad que somos, lo que en el cristianismo oriental se llama: theosis –la divinización del ser humano–. Eso que Pablo expresa diciendo: ya no soy yo, es Cristo que viven en mí.


Como es una gracia, no es algo que podamos conquistar con nuestro esfuerzo o el dominio de una técnica específica. A lo sumo, podemos ejercitarnos en recibir, o lo que es lo mismo, ejercitarnos en la humildad de permanecer y retornar a una orientación simple y desinteresada en Dios.


Son muchos los que reconocen un renacer contemplativo en las últimas décadas. Gracias, en parte, a figuras muy prominentes quienes han acercado toda esta sabiduría a una amplia diversidad de vocaciones dentro de la iglesia más allá de los muros de los monasterios y conventos contemplativos. Particularmente importante es el creciente número de laicos que se sienten convocados a este camino y que lo recorren con mucha profundidad. Algunos de estos maestros son Thomas Merton, Thomas Keating, John Main, Lawrence Freeman y Franz Jalics.


¿Quién fue Franz Jalics SJ?


Franz Jalics S.J. fue un jesuita de origen húngaro. Su vida estuvo marcada por dos experiencias límite. La primera, en medio de la segunda guerra mundial donde prestaba el servicio militar; en medio de un bombardeo, tuvo una experiencia profunda de Dios que cambiaría su vida para siempre. La segunda, cuando fue secuestrado en Argentina y permaneció atado durante meses. Este momento de tanta angustia le permitió profundizar su camino de oración de silencio mediante la invocación del nombre de Jesús.


Vivió la parte más fecunda de su ministerio en una casa de espiritualidad "Gries" donde

dedicó su vida a enseñar a otros este camino contemplativo que le fue mostrado.


Sus enseñanzas más importantes fueron recogidas en un libro/manual: "Ejercicios de Contemplación", publicado por la editorial Sígueme. Similar a la recomendaciones que Ignacio de Loyola hizo sobre sus Ejercicios Espirituales, Jalics aclara que, si bien el libro puede ser leído para satisfacer la curiosidad, su verdadero propósito es el de introducir en el camino contemplativo mediante la práctica y el acompañamiento.


¿Cómo es la práctica que enseña Jalics?


Este camino tiene tres anclajes: la respiración, la atención a las manos y la invocación del nombre de Jesús acompasado por la respiración. Tiene un papel muy importante la postura del cuerpo para poder permanecer en quietud.


¿Meditación, oración o contemplación?


Habría que comenzar aclarando que estos tres términos no son unívocos y han tenido diferentes interpretaciones, según el contexto, la cultura y la época. Considero muy pertinente la enseñanza que en la tradición se encuentra sobre estos términos.


Aunque muchas personas consideran la meditación como algo exclusivo de las espiritualidades orientales, el cristianismo tiene una rica enseñanza sobre la meditación. Podríamos definir la meditación como la actividad espiritual en la que ponemos todo lo que somos al servicio de escuchar a Dios y entrar en relación con él. Meditamos cuando leemos un texto de la Escritura y reflexionamos sobre su significado, cuando nos dejamos interpelar, nos hacemos preguntas, examinamos nuestra vida y nos confrontamos con la propuesta del Reino.


En la tradición de la Lectio Divina, la meditación desemboca en la oración, entendida como diálogo afectivo con Dios. Lo que Ignacio de Loyola conoce como el coloquio: "hablar con Dios como un amigo habla con otro amigo".


Posteriormente este diálogo se acalla, y nos vamos sumergiendo en la profundidad del Silencio, donde ya no son nuestras potencias –entendimiento, memoria y voluntad– las que puedan guiarnos al conocimiento de Dios. Se necesita –como diría un autor cartujo del siglo XIV– entrar en la nube del no-saber, donde se conoce a Dios no mediante el entendimiento, sino exclusivamente en el amor. "Esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y al que tú has enviado, Jesucristo." Jn 17, 3.


¿Es la oración contemplativa lo mismo que el Mindfulness?


No.


El mindfulness surgió del interés por los beneficios terapéuticos de la práctica de la atención y silencio, que hay que decirlo, están presentes en todas las grandes tradiciones espirituales. Con el tiempo, esto ha despertado el interés de la comunidad científica en distintas disciplinas con resultados muy valiosos acerca de lo que ocurre cuando realizamos esta práctica. En este sentido, la práctica de la atención al presente puede considerarse un elemento común del mindfulness y la práctica de la oración contemplativa. Más aún, es un patrimonio común de la humanidad.


Sin embargo, cada camino tiene su lógica interna y sus propios horizontes. El camino de la oración contemplativa busca adentrarse en la profundidad del evangelio y está enmarcada por la dimensión relacional: es una forma de oración. Su motivación no son los beneficios, que los hay, sino el encuentro con Dios.


Sin duda son muchísimas personas las que han encontrado los primeros pasos de un camino contemplativo en el mindfulness. Así también, muchas otras han encontrado el camino al corazón místico de su tradición espiritual después de caminar por un tiempo en otras tradiciones.


Me parece muy acertada la observación que hace Víctor Ricardo Moreno, director de la escuela .S.A.L.M.O.S.


Muchos no saben que las prácticas de meditación están presentes en la Biblia, que la tradición judeocristiana es una tradición de meditadores, contemplativos y místicos. Dado que no se han estudiado adecuadamente estas raíces, muchos van a buscar en otras tradiciones religiosas lo que desde siempre ha estado en presente, aunque oculto, en su propia casa.

¿Qué relación tienen los Ejercicios de Contemplación con los Ejercicios Espirituales de San Ignacio de Loyola?


En primer lugar, hay que decir que Franz Jalics es un jesuita, hijo de los Ejercicios Espirituales. Para él, hay una continuidad entre el camino que propone Ignacio y lo que él enseñó en los Ejercicios de Contemplación. La práctica que enseña se encuentra de algún modo presente en el tercer modo de orar (EE 258-260).


Una manera de entenderlo, es que los Ejercicios Espirituales son una introducción a la vida mística, o una mistagogía. Este camino va transitando desde la meditación discursiva, hacia la meditación imaginativa, hacia la contemplación de la realidad en Dios sin representación (Contemplación para Alcanzar Amor).


No obstante, lo anterior no significa esto que los Ejercicios Ignacianos sean un prerrequisito de los Ejercicios de Contemplación, ni tampoco que los Ejercicios de Contemplación sean automáticamente el paso siguiente una vez terminados los E.E. Dios llama a cada quien cuando quiere y por donde quiere. Hay que escuchar y atender este llamado que no puede ser encasillado en fases ni categorías.


Para mayor información sobre este punto recomendamos el artículo escrito por el mismo Jalics: "La fase contemplativa de los Ejercicios Ignacianos". (Disponible para leer en línea en Cristianismo y Justicia).


¿Cómo se pueden vivir los Ejercicios de Contemplación?


Actualmente la Fundación Silencio y Espiritualidad ofrece dos modalidades: en retiro y en la vida corriente. En la dos modalidades seguimos el camino propuesto por Franz Jalics SJ, con acompañamiento personal.


Para quienes viven la experiencia en la vida corriente (Online), se espera que el ejercitante dedique 1 hora diaria de práctica, con acompañamiento cada 2 o 3 semanas. El proceso dura aproximadamente un año. No se hace en grupo, cada quien se inscribe y comienza cuando se siente listo. Para más información, puedes consultar: Ejercicios de Contemplación Online


En retiro hay a su vez dos modalidades: retiro de introducción de 4 días, para quienes quieren explorar y tener un primer contacto con esta manera de orar; y los Ejercicios de Contemplación de 10 días, para los que tienen alguna experiencia previa y quieren vivir el camino completo, tal como lo pensó Jalics. Para conocer las próximas fechas, puedes consultar nuestra Agenda de Actividades. Estos retiros se viven en completo silencio con espacios de práctica comunitaria y tiempo para la práctica personal.


¿Quién está llamado a participar de este camino?


Este camino no es recomendable para todas las personas. Es necesario discernir muy bien el momento y el sendero que Dios nos está invitando a recorrer.

No deberían hacer estos ejercicios:

  • Personas que se sienten bien con oraciones vocales, mentales, imaginativas o diálogos con Dios. Si Dios está reglando consolaciones, luces y crecimiento es señal que hay que continuar por el camino que se viene.

  • Quienes no tengan la disposición para sacar el tiempo, ya sea para irse de retiro unos días o para dedicar una hora al día para la práctica de la oración.

  • Quienes no tengan la determinación para perseverar y profundizar. Dice Jalics: "El camino que enseño es un sendero escarpado. Exijo algunos pasos cuyo sentido se irá aclarando según transcurren los ejercicios. Probablemente los participantes puedan sentir con el tiempo una falta de sentido y deben contar eventualmente con signos de cansancio. Si alguien no quiere o no puede soportar estos esfuerzos es preferible que no comience este camino."

  • Quien quiere recorrer su propio camino o hacerlo a su manera. Es indispensable una actitud de discípulo que acoje y sigue las recomendaciones del proceso.

Tomarán especial provecho de este camino las personas que:

  • Tienen un gran deseo de Dios y que están dispuestos a cumplir las exigencias.

  • Experimentan dificultad para orar en la forma acostumbrada y anhelan un contacto más simple y directo con Dios.

  • Reconocen en su corazón un anhelo creciente de silencio y quietud.


Cualquier duda o inquietud adicional, puedes escribir al correo: silencioyespiritualidad@gmail.com.

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